Estaba nerviosa, bajó la mirada para ver cómo sus manos temblablan. Se sentía inquieta, quería sailr de allí, necesitaba respirar aire nuevo... Sabía que algo se apoderaría de ella muy pronto, y no podría hacer nada para evitarlo. Sabía que... en cuando "la bestia" se apoderara de ella, no podría hacer nada, porque era más fuerte que ella. La dominaba por completo, y hacía que ella perdiera posesión de su propio ser.
Cuando "la bestia" se apoderaba de ella, ya nada podía hacer... y luego se sentiría culpable... oh, sí... se sentiría culpable, muy culpable... ya sabía cómo funcionaba la bestia...
Ya... ya... podía sentir su presencia... no tardaría en llegar... empezó a andar inquieta de un lado para otro, intentando controlarse, rezando para que la bestia no llegara... pero nada podría hacer... ya casi había llegado!!
Y de repente, lo supo. Supo que había llegado porque la bestia se apoderó de ella, anulando todos sus sentidos, de repente supo que, estaba poseída. Y aunque era consciente de ello, no podía hacer nada para expulsar la bestia ni para volver a ser ella misma.
La bestia, tomó posesión completa de su mente y de su cuerpo. De repente fue donde estaban la bollería, cogió un bollo y empezó a devorarlo sin importarle nada más, tan solo quería deborar. A la bestia no le importaba lo que pudiera pasar después, simplemente ella quería y hacía lo que quería. Después de deborar al bollo, anduvo nerviosa, impaciente de un lado para otro, buscando otra cosa que deborar... hasta que encontró una tableta de kit kat y se dispuso a deborarla como había hecho apenas 2 minutos antes con el bollo. Una vez deborado todo, la bestia no se fue... pero dejó que la chica tomara conciencia de lo que había pasado. De repente ella, volvió poco a poco en sí, aunque sabía que la bestia aún estaba en su interior. Se sentía mal, débil, culpable... había deborado cosas que sabía que no podía deborar... y al estar ella mal y sintiendose culpable, la bestia sonreía de forma malévola...
Pasaron los minutos... y la bestia estaba cada vez más cansada de habitar el cuerpo de ella. Pasaron los segundos y fue cuando ella fue al baño casi corriendo, aunque no quiso levantar sospechas y anduvo como si nada. Una vez en el baño se encerró y abrió el grifo, no sabía por qué, pero eso la ayudaba en lo que quería hacer.
Se agachó débilmente, apoyadándose los codos en el lava-manos y se introdujo un dedo en la boca, con el fin de provocarse arcadas. Ella sabía que esa era la única forma de echar a la bestia de su cuerpo, de conseguir que se fuera para volver a sentirse bien...
Poco a poco, empezó a hacer arcadas... sentía como la bestia se pegaba a su interior sin querer salir, pero ella no dejaba de intentarlo una y otra vez... hasta que la bestia asomó y un vómito salió de su boca. El olor era lo peor... olía como debía de oler en el infierno, de donde venía la bestia...
Volvió a meterse el dedo en la boca, esta vez casi tocó la garganta y una arcada mayor asomó, echando todo lo que había comido, tanto el bollo, como el kit kat, icluso la comida del medio dia "bien, pensó ella" "Así me aseguraré de que la bestia sale".
Volvió a repetir la operación hasta que apenas salía nada ya...
Se lavó la boca, se enjuagó y echó el agua limpia. Se miró al espejo.
Sí, la bestia se había ido... pero estaba segurda de que volvería tarde o temprano, dentro de unas horas, unos días o unas semanas... pero siempre volvía SIEMPRE.
Al mirarse al espejo, vio a una chica con los ojos rojos y lágrimas. Apoyó las manos en el lava-manos y agachó la mirada. Sabía que debería sentirse culpable, que lo que había hecho estaba mal, pero no... se sentía bien, había echado a la bestia y ella había tenido el valor para echarla. Ahora se sentía bien... aunque sabía que ese bienestar no duraría eternamente.
Y no duró... apenas dos horas, la bestia volvió... parecía más enfurecida que antes, y se apoderó de nuevo de ella. Devoró un bocadillo y un tazón de cereales y esta vez... la bestia había sido más cruel que de costumbre, porque no la dejó echarla... la bestia seguía dentro de ella... aunque se colocó en un segundo plano, lo veía too como una película, sentada cómodamente, disfrutando del dolor, la culpa y el asco que ella tenía de sí misma. Mientras ella solo sonreía, como queriendo decir "siempre gano".
Esta noche... no podré echar a la bestia que habita en mí desde hace unos meses... No cuando están mis padres, no cuando pueden oírme no cuando... no puedo. Y ella lo sabe. Sabe que me machaco, me culpo, me doy pena a mí misma y se regodea de ello...
Pero no pasa nada... aunque esta noche me sienta así, sé que mañana volveré a echar a la bestia de mí... aunque espero que ella no se apodere de mí antes... esto es una guerra que parece no acabar nunca, aunque espero de corazón que acabe alguna vez. Porque estoy cansada de luchar contra esa bestia que habita en mí y que, aunque lo quiera reconocer o no... esa bestia es parte de mí.
Cuando "la bestia" se apoderaba de ella, ya nada podía hacer... y luego se sentiría culpable... oh, sí... se sentiría culpable, muy culpable... ya sabía cómo funcionaba la bestia...
Ya... ya... podía sentir su presencia... no tardaría en llegar... empezó a andar inquieta de un lado para otro, intentando controlarse, rezando para que la bestia no llegara... pero nada podría hacer... ya casi había llegado!!
Y de repente, lo supo. Supo que había llegado porque la bestia se apoderó de ella, anulando todos sus sentidos, de repente supo que, estaba poseída. Y aunque era consciente de ello, no podía hacer nada para expulsar la bestia ni para volver a ser ella misma.
La bestia, tomó posesión completa de su mente y de su cuerpo. De repente fue donde estaban la bollería, cogió un bollo y empezó a devorarlo sin importarle nada más, tan solo quería deborar. A la bestia no le importaba lo que pudiera pasar después, simplemente ella quería y hacía lo que quería. Después de deborar al bollo, anduvo nerviosa, impaciente de un lado para otro, buscando otra cosa que deborar... hasta que encontró una tableta de kit kat y se dispuso a deborarla como había hecho apenas 2 minutos antes con el bollo. Una vez deborado todo, la bestia no se fue... pero dejó que la chica tomara conciencia de lo que había pasado. De repente ella, volvió poco a poco en sí, aunque sabía que la bestia aún estaba en su interior. Se sentía mal, débil, culpable... había deborado cosas que sabía que no podía deborar... y al estar ella mal y sintiendose culpable, la bestia sonreía de forma malévola...
Pasaron los minutos... y la bestia estaba cada vez más cansada de habitar el cuerpo de ella. Pasaron los segundos y fue cuando ella fue al baño casi corriendo, aunque no quiso levantar sospechas y anduvo como si nada. Una vez en el baño se encerró y abrió el grifo, no sabía por qué, pero eso la ayudaba en lo que quería hacer.
Se agachó débilmente, apoyadándose los codos en el lava-manos y se introdujo un dedo en la boca, con el fin de provocarse arcadas. Ella sabía que esa era la única forma de echar a la bestia de su cuerpo, de conseguir que se fuera para volver a sentirse bien...
Poco a poco, empezó a hacer arcadas... sentía como la bestia se pegaba a su interior sin querer salir, pero ella no dejaba de intentarlo una y otra vez... hasta que la bestia asomó y un vómito salió de su boca. El olor era lo peor... olía como debía de oler en el infierno, de donde venía la bestia...
Volvió a meterse el dedo en la boca, esta vez casi tocó la garganta y una arcada mayor asomó, echando todo lo que había comido, tanto el bollo, como el kit kat, icluso la comida del medio dia "bien, pensó ella" "Así me aseguraré de que la bestia sale".
Volvió a repetir la operación hasta que apenas salía nada ya...
Se lavó la boca, se enjuagó y echó el agua limpia. Se miró al espejo.
Sí, la bestia se había ido... pero estaba segurda de que volvería tarde o temprano, dentro de unas horas, unos días o unas semanas... pero siempre volvía SIEMPRE.
Al mirarse al espejo, vio a una chica con los ojos rojos y lágrimas. Apoyó las manos en el lava-manos y agachó la mirada. Sabía que debería sentirse culpable, que lo que había hecho estaba mal, pero no... se sentía bien, había echado a la bestia y ella había tenido el valor para echarla. Ahora se sentía bien... aunque sabía que ese bienestar no duraría eternamente.
Y no duró... apenas dos horas, la bestia volvió... parecía más enfurecida que antes, y se apoderó de nuevo de ella. Devoró un bocadillo y un tazón de cereales y esta vez... la bestia había sido más cruel que de costumbre, porque no la dejó echarla... la bestia seguía dentro de ella... aunque se colocó en un segundo plano, lo veía too como una película, sentada cómodamente, disfrutando del dolor, la culpa y el asco que ella tenía de sí misma. Mientras ella solo sonreía, como queriendo decir "siempre gano".
Esta noche... no podré echar a la bestia que habita en mí desde hace unos meses... No cuando están mis padres, no cuando pueden oírme no cuando... no puedo. Y ella lo sabe. Sabe que me machaco, me culpo, me doy pena a mí misma y se regodea de ello...
Pero no pasa nada... aunque esta noche me sienta así, sé que mañana volveré a echar a la bestia de mí... aunque espero que ella no se apodere de mí antes... esto es una guerra que parece no acabar nunca, aunque espero de corazón que acabe alguna vez. Porque estoy cansada de luchar contra esa bestia que habita en mí y que, aunque lo quiera reconocer o no... esa bestia es parte de mí.

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